Lumbago

Manuel era un joven labrador que acudió a las Caldas de Partovia aquejado de un
lumbago tan acuciado que sentía adormecidas las manos y paralizadas las piernas.
El médico del balneario le pautó un tratamiento de 30 baños con los que el labrador
recuperó la movilidad de las extremidades y la sensibilidad de las manos y sintió un
notable alivio en la zona lumbar.